Estaba haciendo zapping y me he encontrado con un programa concurso veraniego que trata de adivinar canciones, o eso me ha parecido. Hasta ahora nada fuera de lo normal, pero lo que me ha llamado la atención son las mesitas de los concursantes, que son iPods Nano plateados de segunda generación.
Una gran cantidad de cosas me han pasado ultimamente y no he tenido oportunidad de dejar nada por aquí. Ya parece que está volviendo la calma y me permite acordarme de mis pollos, jeje. Esto es una especie de justificación también porque lo que voy a contar ahora me pasó justo hace una semana. En mi famoso carajazo con la moto es conocido por todos que salí ileso, aunque mi vespa no tanto. La cuestión es que sí que perdí algo importante para mi. En el caos de la confusión por el accidente, la lluvia, el parte del seguro, la espera de la grua y todas esas cosas desagradables, perdí mi iPod, un nano blanco 1G de 4 GB. Di por hecho que lo dejé olvidado sobre algún coche aparcado o algo así, puesto que juraría que vacié la moto antes de que vinieran a recogerla.
Como imaginareis, siendo mi único iPod y estando descatalogado, me fastidió bastante. Ni siquiera lo mencioné aquí para no tener que recordarlo continuamente. Yo tenía pensado comprame el touch, pero más adelante. Este suceso no hizo sino acelerar la compra, de lo que no me arrepiento en absoluto.
Lo que refería que sucedió hace justo una semana es que fui a visitar mi moto al taller por cuestiones de peritaje y tal, y me dio por abrir el sillín. Estaba la cavidad vacía, excepto una bolsita de plástico muy aplastada. La reconocí en seguida, y allí estaba. Ahora viene lo fuerte. Mi moto, tras ser embestida por un coche en marcha, ha estado en el garaje de una empresa de grúas más de un mes. Le ha dado el sol y la lluvia, ha soplado el viento y le ha caído infinidad de polvo y suciedad. Pese a eso, el iPod no sólo funcionaba, sino que le quedaba batería para oir un disco entero camino a mi casa
En fin, ahora tengo dos iPods muy diferentes y mis necesidades más que cubiertas. Y además, ahora puedo decir que no perdí en ese accidente nada que no pudiera recuperarse. Ya sí que puedo pasar página.