Hoy me he encontrado con la grata y esperada noticia del adios definitivo de la escena política de uno de los mayores sinverguenzas de la historia moderna. Fidel Castro, el Comandante, renuncia definitivamente a la jefatura de estado de Cuba por los evidentes problemas de salud que padece. El último gran dictador autoritario y antidemocrático del siglo XX ha caído de una vez, y no lo ha hecho por el lamentable estado por el que atraviesa su pueblo ni por los continuos atropellos que se producen contra los derechos humanos y las libertades. No señor, Fidel se va porque no puede con los calzones. Esta es una de las últimas muestras de que vino para servirse, y no para servir a su nación. Por el momento se queda al frente su hermano Raul, que casualmente era el Vicepresidente, Presidente en Funciones, y Jefe de las Fuerzas Armadas “por meritos propios“, que casualidad.
Espero fervientemente que este sea el inicio del fin de un largo y oscuro periodo que dentro de no mucho los Cubanos puedan recordar como una larga pesadilla de la que por fin despertaron. Hasta nunca Fidel, vete con cuantos tengas.
Más información: carta de despedida, probablemente la unica vez que mereció la pena que el Comandante cogiera un boli





