Keynotes devaluadas
Ya sabeis que, aunque hablo sobre productos de Apple en el blog, no acostumbro a escribir aquí sobre las novedades del catálogo ni la parafernalia que les rodea. No me gusta entrar en los rumores y falsas expectativas, y las reviews y análisis hay gente por ahí muy capacitada para hacerlos. Aún así, no quiero dejar pasar esta vez la oportunidad de decir algo que ya me he quedado con las ganas de expresar varias veces. Cada vez es más difícil llegar al día de una keynote de Steve Jobs sin que se hayan filtrado la gran mayoría de novedades que hasta hace bien poco Apple guardaba celosamente para el momento exacto de su presentación formal. Más aún, últimamente se filtra hasta la celebración de la keynote propiamente dicha en los casos de eventos extraordinarios.
Rumores los ha habido siempre, y no pretendo que deje de haberlos. Es algo natural. Lo que no me parece tan bien es que, sea cual sea el origen, se estén filtrando las cosas con días o semanas de antelación. Algunos sabeis que yo soy uno de esos que se incomunica de todo lo relacionado con Apple desde el inicio de la keynote de turno y espera pacientemente hasta descargarsela al día siguiente y verla en diferido. Por supuesto que no puedo pretender que todos nos comportemos así, pero está claro que con estos comportamientos se está perdiendo la atmósfera de misterio e ilusión que rodeaban tradicionalmente estos eventos, especialmente desde la vuelta de Steve Jobs a Apple. Esta atmósfera, y la magnífica experiencia de usuario, son ingredientes que han marcado la diferencia a lo largo de los últimos años. Quizá se deba a la masificación producida con la llegada de cada vez más usuarios a la plataforma, o a lo mejor a la cantidad de medios que compiten por dar las mejores exclusivas sobre el asunto. La cuestión es que todo se está desvirtuando bastante. Y todo esto sin contar la cantidad de usuarios advenedizos, totalmente fuera del perfil habitual y tradicional, que perturban el ambiente con sus críticas sin fundamento ni conocimiento de causa. Algo apesta por aquí, y cada vez me gusta menos.
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