Días atrás se ha armado el habitual revuelo por la llegada de la famosa noche. Los ecos de este evento, onda expansiva diría yo, llegan hasta España y más allá. Resulta un tanto curioso que se haga una ceremonia de entrega de premios para los profesionales de un sector concreto, como es el cine, y todo el planeta fije su atención en ello. A nadie creo que se le ocurriría retransmitir al mundo entero los premios anuales de protésicos dentales, mecánicos o cirujanos. Seguro que a estos profesionales les debemos mucho más reconocimiento y respeto que a los cineastas (dicho sea sin desmerecer, claro), pero como es lógico nos parece ridículo montarles el numerito a cada uno de estos colectivos. Para el caso del cine, en cambio, al día siguiente todo el mundo sabe quien ha ganado cada una de las estatuillas, y cual es la peli-decepción.
A mi la verdad que todo esto me hace mucha gracia. Me depara día y pico de divertimento. A mi me gusta el cine, pero creo que esto es pasarse un buen trecho. Pan y circo para el pueblo…