"Soy más flojo que un muelle de guita"
El Pollo Matutino

Archive for the ‘Pataletas’ Category

Life on Mars

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Hoy me despierto con el siguiente mensaje de @capelare en twitter:

“Me entristece que vivamos en un mundo en el que sea común que alguien tenga la idea de vestirse con una bomba y suicidarse matando personas.”

Yo me desperté con esa tristeza con la que él se acostó. Encendí la TV, y en el matinal de Cuatro dieron más detalles al respecto. Los talibán han enviado a un simpático a una boda y la ha liado tremenda entre muertos y heridos. Conozco a un mando español de los cascos azules en Afganistán, y una de las veces que volvió a España me habló un poco por encima de aquello dejandome estupefacto. Al margen de politiqueos, que es algo de lo que prefiero que no se hable por aquí, lo que tenemos allí es una guerra con todas las de la ley. Pero bueno, al turrón, que me voy del tema. Odio las injusticias. Comprendo la desesperación del que se siente desolado. Puedo comprender (que no compartir) remotamente a los que se queman a lo bonzo, pero nadie tiene ningún derecho a acabar con la vida de nadie por muy desesperado que se encuentre. Obviamente no quiero decir con esto que los talibán tengan la razón, hablo en general.

Geranio

Ayer rocé un poco el tema de que nadie posee nunca la verdad absoluta sobre nada. Si esto es así… ¿con qué razón vas a poder basarte en tus ideas para matar a nadie? Vivimos en un absurdo. En pleno siglo XXI se dispone de la vida de las personas con tanta facilidad como con la que se hacía en la edad media, por poner un ejemplo. Y esto no es patrimonio exclusivo de los radicales islámicos, también están por ahí ETA, los narcos mexicanos, los guerrilleros colombianos, la “justicia” de algunos países,… La palabra justicia no puede ir nunca de la mano de la muerte, por mucho odio que se pueda tener. A veces mira uno el mundo y te dan ganas de irte a Marte. He dicho.

“La violencia es miedo de las ideas de los demás y poca fe en las propias.”

Antonio Fraguas Forges (1942-?) Humorista español.

Audio: “Desapariciones” – Maná


De esas veces que conoces a alguien

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De esas veces que conoces a alguien que ya conocías de 2 o 3 años antes, pero de manera totalmente superficial, aunque sospechabas que había algo ahí en su forma de ser y pensar que te interesaba y veías muy compatible contigo. Esas veces que tardas 2 o 3 años en tratar de hablar con ella con más calma porque la vida iba por otros derroteros, hasta que un día la ves, tienes un hueco y ni te lo piensas. Descubres que era totalmente cierto: unos dos meses de compartir inolvidables momentos, pensamientos, proyectos, problemas, inquietudes, sorpresas… la vida en estado puro, descubriendo sensaciones nuevas cada vez mejores y más congratulantes. Horas y horas de conexión mental y espiritual, hasta llegar a actuar como uno solo con tanta frecuencia que pronto dejó de ser noticia. Horas y horas de esos ratitos al finalizar el día, tras la dura jornada, que te servían para frenar y compensar la vorágine de este sucio mundo competitivo. De esas veces que te levantas por la mañana sabiendo que en tu buzón de correo habría unos buenos días esperandote para empujarte a comerte la vida. La veces esas que te llevas todo el día, o bien pensando en esa persona, o bien queriendo contarle algo que te acaba de suceder, y descubres que no solo te pasa a ti.

Esas veces que la distancia, los problemas personales y la mala suerte te condicionan tanto que de repente aparecen los días rojos, esos que son aún peores que los días negros, y un mal día, cuando parecía que las cosas podrían mejorar y dar un enorme paso adelante, cometes el error de perder el control, sucumbir al miedo y tirarlo todo a la basura. Esas veces en que una disculpa a tiempo no es nada porque un sólo segundo después ya era demasiado tarde.

Sabeis de qué hablo, ¿no? Pues esas veces.

Te echo de menos desde el minuto uno.

Audio: “Así estoy yo sin ti” – Joaquín Sabina


Así desaparecí de Google Reader sin saberlo

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Esta historia no tiene gracia, ninguna. Realmente no tiene ni puñetera gracia. Es lo que se suele catalogar dentro del nutrido género de las faenas, jodiendas y putadas. Gracias a Google, esta entrada de un blog, y mi inocencia por creer en ambos, me he llevado unos pocos días sin que la gran mayoría de mis “followers” pudieran leer mis entradas compartidas. El motivo por el que escribo esto es para que no le pase a nadie más, o si le ha pasado a alguien más sepa como deshacer el lío.

Resulta que cuando Google publicó esa maravilla del desastre que es Buzz, fui uno de los millones de idiotas que lo probó porque se supone que una empresa de ese prestigio y solvencia hace productos útiles, y no amenazas al más puro estilo de los piratas informáticos que, por si alguien no lo sabe aún, no son los que se bajan cosas sin pagar. No hace falta que me ponga a explicar el atropello en que consistía Buzz para la privacidad y la salud mental de los usuarios, así que como imaginareis no dudé en seguir los pasos del post mencionado más arriba para salir del círculo vicioso. Craso error.

Resumo para no liar más: si bloqueas a un usuario en Buzz para evitar que a través de él se propague información tuya de forma involuntaria para ambos, debes saber que también lo estás bloqueando en Google Reader, por lo que tus contactos suscritos dejaran de recibir tus compartidos y no te darás ni cuenta.

Afortunadamente, mi amigo @jmayoralas estaba en mi misma situación y se había dado cuenta de que algo iba mal, poniendome en la pista hasta que me he dado cuenta de la causa. Para solucionarlo he tenido que desbloquear a estos usuarios uno a uno, algo que no era tan inmediato de llevar a cabo porque sólo me ha sido posible realizarlo recorriendo mi lista de gente que sigo (que es casi igual) y desbloquearlos uno a uno (pulsando en “options”).

En definitiva, que me he llevado (creo que) una semana y pico compartiendo en Google Reader para nada y me he dado cuenta de pura casualidad. Y pensar que esta gente tiene acceso a nuestras cuentas de correo (GMail), ubicación (Latitude), gustos (buscador Google, DNS Google), cuentas bancarias (Adsense, Paypal),…