Con año y pico de retraso respecto a lo que me hubiera gustado, por fin hoy estreno mi nuevo iMac de 20”. Antes de que salten las pirañas contra mí os aviso que no lo he comprado con esos 4 GB de memoria, sino que la he buscado aparte por aquello de los desorbitados precios a los que la venden ellos, y más aún cuando se suele tratar de módulos de marca “la pava”. Yo me he inclinado por unos Kingston de 2GB cada uno, fabricante que hasta ahora me han dado bastantes garantías en lo personal y profesional. Una vez más he depositado mi confianza en Alternate, una empresa seria y rápida en sus envíos. También he aprovechado para hacerme de su correspondiente disco externo para las copias de seguridad de Time Machine. Se trata de un simple disco Western Digital de 500 GB conectado por USB 2.0, nada de RAIDS, que me parecen poco adecuados para éste propósito concreto. La capacidad es la misma que la del disco interno del iMac. La experiencia me dirá si es un acierto o no.
Esta compra era una cuestión que tenía pendiente de resolver porque me he llevado dos años “sólo” con el MacBook, y en esas 13 pulgadas no puedo editar fotografías con comodidad, que es una de mis grandes aficiones, ni editar video, algo que ahora necesito y antes no. El día ha sido movidito, puesto que el traspaso de datos se ha complicado al casualmente estropearse hoy el viejo disco externo que usaba para el Time Machine del MacBook. Si no fuera poco, también hoy he recibido la Estación Base Airport Extreme Gigabit, que por supuesto he tenido que configurar y dejar en servicio. En fin, que sarna con gusto no pica.




