Ya sabeis que, aunque hablo sobre productos de Apple en el blog, no acostumbro a escribir aquí sobre las novedades del catálogo ni la parafernalia que les rodea. No me gusta entrar en los rumores y falsas expectativas, y las reviews y análisis hay gente por ahí muy capacitada para hacerlos. Aún así, no quiero dejar pasar esta vez la oportunidad de decir algo que ya me he quedado con las ganas de expresar varias veces. Cada vez es más difícil llegar al día de una keynote de Steve Jobs sin que se hayan filtrado la gran mayoría de novedades que hasta hace bien poco Apple guardaba celosamente para el momento exacto de su presentación formal. Más aún, últimamente se filtra hasta la celebración de la keynote propiamente dicha en los casos de eventos extraordinarios.
Rumores los ha habido siempre, y no pretendo que deje de haberlos. Es algo natural. Lo que no me parece tan bien es que, sea cual sea el origen, se estén filtrando las cosas con días o semanas de antelación. Algunos sabeis que yo soy uno de esos que se incomunica de todo lo relacionado con Apple desde el inicio de la keynote de turno y espera pacientemente hasta descargarsela al día siguiente y verla en diferido. Por supuesto que no puedo pretender que todos nos comportemos así, pero está claro que con estos comportamientos se está perdiendo la atmósfera de misterio e ilusión que rodeaban tradicionalmente estos eventos, especialmente desde la vuelta de Steve Jobs a Apple. Esta atmósfera, y la magnífica experiencia de usuario, son ingredientes que han marcado la diferencia a lo largo de los últimos años. Quizá se deba a la masificación producida con la llegada de cada vez más usuarios a la plataforma, o a lo mejor a la cantidad de medios que compiten por dar las mejores exclusivas sobre el asunto. La cuestión es que todo se está desvirtuando bastante. Y todo esto sin contar la cantidad de usuarios advenedizos, totalmente fuera del perfil habitual y tradicional, que perturban el ambiente con sus críticas sin fundamento ni conocimiento de causa. Algo apesta por aquí, y cada vez me gusta menos.
Probado en: Mac OS 10.5, pero debería funcionar en cualquier Mac que tenga Automator y las acciones necesarias.
Descripción del problema:
Hay una serie de programas de uso diario, como el cliente de correo electrónico, el cliente de Twitter, el lector de RSS o el navegador web, que abres de forma mecánica cada vez que enciendes el ordenador. Incluso hay personas que tienen varios grupos de esos programas según enciendan el ordenador en casa o en el trabajo, por poner el ejemplo de los portátiles. A veces, cuando son cuatro o cinco, da un poco de pereza el tener que estar haciendo esto mano. Mac OS X ofrece la posibilidad de hacer este “trabajo sucio” por ti mediante la pantalla que ves aquí, dentro de tu ficha de usuario en las preferencias del sistema.

El problema es que este método solo vale si siempre vas a querer ejecutar estos programas cuando enciendas el ordenador, y siempre vas a querer que se abran los mismos. A continuación propongo una forma de crear un grupo de programas y elegir abrir uno de ellos con el mismo esfuerzo que te costaría hacerlo con una sola aplicación. Seguro que hay otras formas, y a lo mejor más interesantes que la que cuento aquí, pero ésta es la que se me ocurrió en su día y me viene fenomenal.
Solución:
Para conseguir nuestro objetivo vamos a hacer uso del infrautilizado Automator que, como sabeis, es una utilidad que nos permite automatizar tareas.
- Abrimos automator y creamos un nuevo flujo en blanco.
- Añadimos inicialmente una acción del tipo “Solicitar confirmación” con una pregunta similar a la de la foto. Esto es opcional, pero es útil si se ejecuta el flujo que estamos creando al inicio del sistema con el método clásico que se indica en la descripción del problema.
- Añadimos ahora tantas acciones del tipo “Abrir aplicación” como programas queramos que se ejecuten de forma automática. A cada una de ellas asociamos el programa en cuestión.
- Hacemos un “Guardar como…” para exportar nuestro flujo a un programa ejecutable con el nombre que queramos darle. Podemos ubicarlo, por ejemplo, en nuestra carpeta de las aplicaciones.
Podemos crear un flujo por cada grupo de programas que queramos arrancar de forma automática. En adelante, tan solo tendremos que ejecutar el flujo de Automator que hemos diseñado para ver como nuestros programas de uso intensivo aparecen en nuestro escritorio.
Efectos secundarios:
Que yo sepa… ninguno.
Más información en:
Como se puede apreciar en esta imagen de la oficina de patentes de U.S.A., Apple ha patentado un dispositivo táctil para personas con la mano igual a la de un sapo.