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Archive for Julio, 2006
“Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión, una pequeña fortuna…”
Groucho Marx
Desde que se hizo público que Apple se pasaba a Intel y dejaría de montar los micros PowerPC de IBM, uno de los temas más hablados fue la posibilidad de correr Windows en un Mac. Todo esto no hizo más que acrecentarse en cuanto los primeros ordenadores con el nuevo procesador fueron puestos a la venta. Si a esto sumamos la aparición de BootCamp y Paralells, parece que no hay maquero que no se plantee o se haya planteado ponerse Windows. Yo he llegado a ser usuario de Mac justo en medio de este momento “convulso”, y me ha llamado bastante la atención.
En mi vida anterior de pecero es cierto que usaba Windows, pero por la carencia de otra alternativa en esa arquitectura. Como usuario de Windows ya venía de vueltas, y sabía de más lo que implica sufrir ese sistema operativo en cualquiera de sus variantes. Como profesional de la informática, conozco Unix/Linux y siempre me ha parecido una gran alternativa. En cambio, pese a su mayor robustez, seguridad, aprovechamiento de los recursos y todos los parabienes que se le quieran agregar, por el momento adolece de algo que sí que tiene Windows: facilidad de instalar, configurar nuevos dispositivos y periféricos, y un mantenimiento del sistema abordable por un usuario de a pie. En cambio, cual no es mi sorpresa cuando descubro Mac OS X. Lo reune todo. No es vano, no deja de ser Unix, pero un Unix evolucionado especialmente para suplir las carencias de sus otros parientes.

Por tanto, no creo una buena opción comprarse un Mac con la intención de dejar de lado su sistema operativo nativo, para el que fue diseñado (y viceversa). Por otra parte están los que argumentan que tan sólo usan windows de forma virtualizada sobre Mac OS X o con un arranque dual, y el motivo es el poder usar juegos de PC. La verdad es que un servidor, después de las experiencias vividas, no va a ser quien le ponga Windows a su Mac de ninguna de las maneras. Lo siento, pero no tengo estómago para ver ese logo campeando a sus anchas en la pantalla de mi MacBook, ni de oir esa musiquilla que, cual perro de Paulov, asocio a problemas. Ni que decir tiene que prefiero no tener que ver las pantallas de la muerte. El azul me parece un color muy bonito como para tener que temerle. Y los virus… la verdad, me viene muy mal tener alguno es estos momentos.
Si quiero jugar, me pillo una de esas fantásticas consolas y así puedo disfrutar de mejores juegos que los de PC, y sin asumir costumbres como los cuelgues o el “cómprame más memoria y tal tarjeta gráfica si no quieres sufrir”. En cuanto a los programas, desde que uso mi Mac tengo a mi flamante PC de menos de un año casi siempre apagado, con sus módulos de memoria pensando en el limbo de los PC, y sigo con vida.

